Hacia las 10 y pico salíamos de Lugo el Lunes pasado. Luis y Vicen en el coche principal mientras Beni y yo en el coche escoba. El camino iba a ser largo y la idea era parar unas tres o cuatro veces como mucho (la principal para comer). Los kilómetros y cd's de música se sucedían por doquier, el aburrimiento hizo que a ratos nos fueramos adelantando unos a otros para intercambiar "impresiones".
Ya en la última parada a unos 100 kilómetros de Granada (y tras pasar Despeñaperros; bonito a pesar del nombre) se nos hacía de noche y las ansias por llegar a destino eran
más que palpables.
Al hotel llegamos sobre las 20.30 horas y porque nos despistamos en una glorieta algo caótica (por suerte solo quedó en un despiste). Los coches eran aparcados en un garaje cuyo acceso era por ascensor lo cual en principio podía suponer un problemilla para el Suzuki de Luis que finalmente quedo en nada (o con la duda de si el último día el ascensor lo daría subido xD). Tras instalarnos en nuestras habitaciones (el hotel bastante bien, acorde a sus 4 estrellas) decidimos ir a tomar algo y pasear para estirar las piernas mientras buscabamos un sitio para cenar. Tras llenar el bandullo degustando alguna que otra tapa típica paseando por el casco viejo nos liaron (o dejamos liar) para ir a tomar algo a un pub de la zona. Después ya nos retiramos al hotel a descansar que la semana iba a ser larga.más que palpables.
Al día siguiente aprovechamos para conocer un poco la ciudad, además el tiempo acompañaba. Así paseamos por algunas de las calles principales, conocimos la catedral y el lugar donde descansan los Reyes Católicos (todo ello previo pago) y nos dimos una buena pateada. Guiados por una simpática gallega que nos encontramos de casualidad acabamos yendo hasta uno de los puntos más altos de Granada desde donde pudimos disfrutar de unas excelentes vistas (vislumbrando la Alhambra y el resto de la ciudad).
Amablemente nos indicó también como acceder al monumento principal y por donde comer. La recomendación de visitar el Sacromonte (barrio gitano) la descartamos por ir justo de tiempo y porque habría que seguir subiendo un poco más. Así como subimos, volvimos a bajar hacia el río acabando en el Paseo de los Tristes en el que aprovechamos para comer (sitio precioso).
Donde comimos nos ocurrió una anécdota curiosa. Y es que no es normal que el camarero de un restaurante te recomiende que en el caso de querer menú está mejor otro local más adelante. Le hicimos caso y fuimos a echar un ojo, pero no nos convencía y volvimos para la terraza del primero. Sospechamos que la dueña del descartado tenía algo con el camarero o que éste tenía algún interes ("decidle que vais de mi parte").
Como a las tres teníamos que estar en la Alhambra (habíamos pillado las entradas por internet con tiempo) en cuanto comimos nos pusimos a andar pues quedaba un buen cacho. Llegamos a la cuesta en cuestión de acceso (vaya cuesta; y más larga que se hizo pues las distancias que marcan los granadinos son muy relativas; ejem), ya estabamos en preaviso en cuestiones de gitanas y hierbitas y lecturas de manos. Tuvimos suerte de que a esas horas debían estar comiendo y de las pocas que había nos escabullimos con facilidad.
Teníamos idea de tomar un café una vez que llegaramos pero a la hora de entregar las entradas nos aconsejaron que no perdiesemos tiempo que ya descansaríamos dentro pues buena falta hacían tres horas para visitar la Alhambra con todas sus cosas y además los palacios del Generalife cerraban a las cinco.
No voy a ponerme a describir las distintas partes de la Alhambra porque aparte de llevarme un buen cacho no soy el más indicado. Solo decir que me sorprendió muy gratamente y que es un lugar de visita obligada. A pesar de la pateada que nos dimos la tarde fue fabulosa y desde allí se disfrutaba de unas vistas maravillosas de Granada. A cada parte nueva que descubres te sorprende más que la anterior (a pesar de algún pegote como el palacio de Carlos V; inacabado por cierto).
Tras ello nos dirijimos al hotel disfrutando del ambiente de la ciudad (que cantidad de motos hay) para reposar un poco del ajetreo del día no sin antes pasar por el Palacio de Congresos donde recogimos la documentación necesaria comprobando que en poco se asemejaba al de Lisboa. Ya hacía las ocho llegaron nuestros jefes y fuimos a tomar algo mientras observabamos el partido de vuelta de la eliminatoria "histórica" del Real Madrid frente al Alcorcón (sobran palabras). Después cenar y a descansar que al día siguiente comenzaba el V Congreso de Ungulados de Montaña del cual formabamos parte (que no se nos olvidara ;D).



